Consejos para cuidar gatitos huérfanos (y no morir en el intento).

Se considera gatitos huérfanos a aquellos que carecen de atención materna suficiente para sobrevivir, entre el momento del nacimiento y el destete, aunque la madre continúe viva y saludable.

NOTA: cualquier síntoma extraño que tengan los gatitos y que acá no sea descrito debe ser visto por un veterinario. En esta página no damos consejos de salud, sino de mantención y alimentación de los pequeños cachorros.

A muchos nos ha pasado alguna vez: encontrar un gatito pequeño abandonado, o una camada de gatitos que “amablemente” alguna persona sin criterio deja en la puerta de nuestra casa, en la calle o dentro de una bolsa para que otro se apiade de ellos. ¿Qué hacer en esos casos? Las soluciones dignas y humanitarias a esa situación son dos: buscar una madre gata sustituta -que esté amamantando a sus cachorros- o hacer uno mismo de madre sustituta. Es posible criar a una camada de gatitos sin madre y con biberón. Sólo hace falta dotarse de algunos elementos básicos, paciencia y tiempo. Aquí doy algunos consejos para desempeñarse correctamente en este rol de madre sustituta, ¡que es una hermosa y gratificante experiencia!

Lo primero que hay que decir es que los gatitos abandonados antes del destete son extremadamente vulnerables, principalmente porque no reciben la leche de su madre, que les aporta todos los nutrientes y anticuerpos necesarios para inmunizarlos y que crezcan con normalidad. Pero si cuidamos de tres aspectos básicos comunes para todo gatito lactante, cuales son la alimentación, el calor y la excreción, tendremos grandes posibilidades de sacar adelante a esos pequeños.

En estas circunstancias es preciso satisfacer las necesidades fisiológicas que normalmente brinda la madre, y que son: humedad, nutrición, inmunidad, aseo, seguridad y estimulación social.

Esta tarea puede estar a cargo de una gata nodriza o de una persona que deberá velar por las necesidades del gato.

La importancia de la temperatura

Los recién nacidos deben permanecer en todo momento en un ambiente cálido, sin corrientes de aire y sin cambios bruscos de temperatura.

Las incubadoras son ideales, pero pueden remplazarse por cestas o cajas de cartón con una base acolchada, absorbente y abrigada.

Pueden utilizarse para este objeto restos de colchas, chalecos o toallas y una botella de agua o guatero con agua tibia (bien envuelto y cerrado) para mantener una temperatura constante.

Sobre este aspecto debemos recordar cambiar el agua tibia de la bolsa periodicamente.

Los recién nacidos, durante las primeras 4 primeras semanas de vida no regulan la temperatura. Suelen acurrucarse junto a la madre, lo que crea un microclima óptimo que los protege de los cambios ambientales y disminuye la perdida de calor. Los huérfanos no cuentan con esta ventaja, por lo tanto son mas sensibles al entorno y suceptibles de contraer enfermedades.

Sin la madre, el recién nacido puede experimentar hipotermia (baja de temperatura), que lleva a insuficiencia circulatoria y a la muerte.

Debe suministrarse calor artificial para mantener una temperatura constante. Si hace frio, es necesario contar con una estufa para calefaccionar la habitación donde se encuentren los pequeños, pero no la acerque mucho a los pequeños ni la ponga a máxima potencia porque podría causar acaloramiento, que provocaría deshidratación.

Los gatitos recién nacidos tienen poca grasa subcutanea y no pueden retener el calor corporal. Además sólo reciben el calor de su madre, por lo que mientras más calentitos los tengamos, mejor. Como medida extra, si los cachorros son muy pequeños (que aún no abren los ojos o aún tienen el cordón umbilical) podremos poner sobre la caja una lámpara con una bombilla (ampolleta) idealmente roja -o en su defecto, blanca- que proyecte su luz y calor sobre los gatitos.

Necesidad de contacto

Las crías huérfanas a menudo satisfacen sus necesidades de contacto y cercanía con la madre, mamándose y lamiendose entre ellos.

Para prevenir lesiones en la piel, y si esta actitud es muy marcada, es aconsejable separarlos, aun cuando de este modo se disminuye la temperatura y humedad de su entorno y la estimulación social mutua.

Esa última necesidad puede suplirse manipulando en forma breve pero regular a los animalitos (acariciándolos suavemente).

Si el gatito no recibe estimulación social, este se tornará agresivo, tímido, huraño y no se desarrollara su sentido de exploración.

Debemos considerar que el contacto con sus hermanos puede compensar la ausencia de la madre. Por lo tanto, es preciso determinar si los beneficios de la separación justifican los posibles trastornos conductuales.

Los gatitos adquieren inmunidad pasiva a través del calostro (la primera leche de la gata) y a través de la leche materna. Si es posible, los recién nacidos deben recibir calostro o leche en las primeras 12 a 16 horas de vida.

En los huérfanos el peligro de infecciones aumenta, de modo que la higiene es fundamental.

No deben exponerse a animales adultos (perros u otros gatos) ni agruparse con otras crías.

Todos los utensilios utilizados en el aseo y alimentación de los gatitos deben mantenerse muy limpios, pero sin utilizar productos muy fuertes para la desinfección. Quienes cuidan a los pequeños deben lavarse bien las manos antes de manipularlos.

La micción y la defecación voluntaria solo se logran a partir de las 3 semanas. Hasta ese momento dependen de la madre quien activa el reflejo correspondiente. Los cuidadores deben estimular a los gatitos, después de alimentarlos, frotando con suavidad la región anal con un algodón o un paño humedecido.

Si esto no se realiza los gatitos no defecarán ni orinarán en forma autónoma, pudiendo enfermar gravemente.

Antes de tomar la decisión de separar a la madre de las crías, un Veterinario deberá determinar las causas del abandono y si es posible reintegrar a los gatitos junto a la gata. El abandono puede deberse a malformaciones de los gatitos, hipotermia (frio excesivo), mala alimentación de la gata, stress, deshidratación, madres primerizas, etc.

Sólo el Veterinario está capacitado para determinar qué acción hay que seguir en cada caso de abandono.

La alimentación

Los huérfanos deben alimentarse por lo menos 4 veces al día, pero los recién nacidos muy pequeños o débiles podrían requerir alimentos cada 2 a 4 horas y los animalitos mas grandes, cada 4 a 6 horas.

Es importante mantener una rutina de alimentación estable y que los gatitos no pasen muchas horas sin comer. En condiciones normales, los cachorros y gatitos de 1 a 2 semanas de vida que reciben cuatro a cinco raciones diarias satisfacen más del 90% de sus necesidades.

Los sustitutos de la leche de gata deben calentarse a 38°C y suministrarse con lentitud, mediante biberones pequeños o especiales para animales huérfanos (los venden en las Veterinarias y tiendas de mascotas).

Trate de darle tiempo a cada gatito para comer y no lo fuerce a tragar rápido. Al igual que con los bebés humanos, es conveniente acariciar su lomo suavemente para que expulsen el aire acumulado al comer.

Los alimentos fríos, la administración rápida, o la sobrealimentación podrían causar regurgitación, aspiración, distensión y diarrea. Si aparece cualquier signo adverso, es decir: los gatitos no comen, tienen diarrea constante, vomitan o adelgazan a pesar del alimento, es necesario consultar con el Veterinario.

No sobrealimente a los gatitos, podrían enfermarse. Durante las dos primeras semanas de vida, los gatitos deben evaluarse a diario. Deben estar bien hidratados, dormir sin sobresaltos, y aumentar de peso en forma normal. Es importante registrar la vigilia (período en que están despiertos), la succión , el comportamiento general, la temperatura corporal, el peso y las deposiciones diariamente o más a menudo si se advierte debilidad o apatía o cualquier signo extraño y preocupante.

Es importante considerar el desafío que esto significa para nosotros, porque los gatitos deben duplicar su peso a los cinco días de haber nacido, y desde entonces, suben gradualmente de peso. Las tomas de leche deberán hacerse idealmente cada dos horas si los gatitos son muy pequeños (tienen los ojos cerrados), pero pueden espaciarse cada tres horas si los gatitos son más grandes. No es recomendable espaciar la toma de leche más allá de cuatro horas, porque los gatitos estarán muy hambrientos entre una toma y otra, lo que perjudica su digestión y su crecimiento. La energía necesaria para que funciones su metabolismo está dada principalmente a traves de la alimentación. Un gatito que no come frecuentemente puede enfriarse, y éste es un gran peligro para ellos.

La alimentación de los cachorros ha de asimilarse lo más posible a la leche materna. Existen leches maternizadas que reemplazan la leche canina o felina (para el caso de Chile, se puede usar Lactocan o Mamistop) que se venden en las tiendas de productos veterinarios o en la farmacia. Si no puedes acceder a estos productos, puedes elaborar una preparación en casa, que consiste (para 250 cc. o una taza) en: un cuarto de litro de leche entera, o de ser posible, sin lactosa, una yema de huevo, una cucharadita de crema de leche.

Se mezclan todos los ingredientes, calentándolos a baño maría. Si sobra, sólo se puede guardar hasta tres días en la nevera, pero idealmente trataremos de preparar la porción justa de una taza para darles leche fresca a los gatitos. Nada nos podría venir peor que una diarrea por gastroenteritis que adelgace y deshidrate a los gatitos.

Para darles la leche a los gatitos, lo más recomendable es una jeringuilla o un gotero. Empujaremos el émbolo de la jeringuilla o apretaremos el gotero lentamente, evitando que el gatito se atragante y le salga la leche fuera de su boca. La mejor manera de alimentarlos es como se muestra en la foto, semi inclinados y con la palma de la mano sujetando en una misma línea la cabeza y la espalda del gatito. Las jeringuillas nuevas tienen la ventaja de que son suaves, por lo que dejan salir la leche de acuerdo a la succión del gatito de un modo más natural. La cantidad de leche que se les dé en cada toma dependerá de la edad de los gatitos, pero en promedio se recomiendan de dos a tres jeringuillas de 10 cc. por cada toma.

Excreción

Una vez alimentados los gatitos, y después de cada toma de leche, tendremos que cumplir una de las más importantes tareas: ayudarlos a eliminar sus desechos, porque ellos no lo hacen solos, sino que es la gata quien los estimula. Los riñones del gatito recién nacido funcionan a un cuarto de su capacidad normal, y no pueden concentrar orina, por lo que deben excretar grandes cantidades de orina diluida. Esta pérdida de agua debe ser nivelada posteriormente con una ingestión suficiente de leche. Para estimular la micción y defecación del gatito, tomaremos un algodón humedecido en agua tibia, y masajearemos suavemente el ano -imitando los lengüetazos de la gata- de modo que el gatito elimine sus desechos sobre el algodón. A veces los gatitos estarán un poco constipados, cosa que se pasa masajeando suavemente su barriguita con el dedo.

Si se observa diarrea suave, hay que reducir el volumen de la ración o diluir el alimento con agua, luego se debe incrementar en forma gradual para cumplir con los requerimientos calóricos.

Otros cuidados

Para ayudar a los gatitos sin madre a la formación de su sistema inmunológico, muchos veterinarios recomiendan que desde los primeros días se les administre además un antiparasitario inmunorregulador como Invermic, a razón de una gota por día para cada gatito. Cuando a los gatitos les crezcan los dientes, podremos comenzar a ofrecerles comida en lata o comida seca (para gatitos menores de un año) mezclada con agua tibia. La idea es entrenarlos poco a poco para que comiencen a alimentarse de sólidos.

A partir de las cuatro semanas de edad, más o menos, estarán preparados para dar este paso; y además, para aprender a usar la bandeja con arena sanitaria. De este modo, nuestros gatitos ganarán en independencia, seguridad, y sobre todo, podremos disfrutar de sus juegos y de la curiosidad natural que los caracteriza a esta edad.

Ojalá estos consejos les sirvan para llevar a cabo una tarea que siempre será un pelín complicada para los inexpertos, pero que a la vez es hermosa y gratificante. Alimentar y ver crecer a estos sorprendentes animales es de verdad una experiencia maravillosa.